Quetzal

Pharomachrus mocinno

FAMILIA: Trogonidae

ORDEN: Trogoniformes

OTROS NOMBRES: Trogón resplandeciente, curucú.

HÁBITAT: El quetzal vive en selvas húmedas de mil quinientos metros de altitud en adelante, pero su verdadero hábitat y donde más abunda es en la selva de niebla; este bosque se encuentra en las cumbres de las montañas que en la mayor parte del tiempo están cubiertas de nubes, por tanto son frías y excesivamente húmedas.

DESCRIPCIÓN: Ave inconfundible por su forma y belleza, por lo menos los machos, ya que las hembras parecen un trogón ordinario. El macho tiene en la cabeza una cresta de plumas, verticales y comprimidas, la cola de tamaño normal pero, como en el caso del pavo real, las plumas coberteras son larguísimas y generalmente se cree que son la verdadera cola. La hembra presenta la cabeza y pecho parduscos, abdomen rojo; alas y colas negruzcas.

HÁBITOS GENERALES: Esta bellísima ave es muy quieta, como todos los trogones, pero cuando se aproxima la temporada de hacer nido no es raro observar el fantástico espectáculo de dos o tres machos cruzando el cielo en un espacio despejado, persiguiéndose y evolucionando, a la vez que lanzan sus raros gritos; espectáculo difícil de observar a causa de la espesa niebla. Se alimenta de frutas y grandes insectos, así como alguna que otra pequeña lagartija arborícola.

REPRODUCCIÓN: La temporada de cría es de febrero a mayo, procreando generalmente dos pollos que cuidan con esmero tanto la hembra como el macho. Es falso que esta especie anide en una rama hueca o túnel con dos salidas, el quetzal anida como cualquier otro trogón, es decir, un simple hueco excavado en algún tronco podrido; cuando el macho toma su turno sobre los huevos, simplemente deja la cola colgando hacia afuera, que por cierto parece una hoja de helecho.

DISTRIBUCIÓN: Prácticamente en todas las selvas de niebla del estado, aunque en la actualidad ya ha sido exterminado en muchas localidades, aún se encuentra en vertientes de la Sierra Madre, localidades altas de la región norte y probablemente en algunos cerros altos de la región central.

HISTORIA EN EL ZOOMAT: Se exhiben desde 1991, gracias a cuidados y dieta especial que se les proporciona en este zoológico.

DATO CURIOSO: Las grandes plumas que cuelgan del macho en la mayor época del año no son la cola, sino plumas coberteras colocadas sobre la cola verdadera y son reemplazadas cada año.

 

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